sábado, 20 de abril de 2013

Las consecuencias son inevitables.



      Es muy difícil explicar qué significan las políticas de largo plazo. A menudo les comentamos a los vecinos lo peligroso de las medidas que ha tomado el peronismo en casi treinta años de gobierno en la provincia de Buenos Aires. Cuando le decimos que no existe una planificación a largo y mediano plazo, cuando le contamos cómo cada una de las medidas que se toman son paliativos, hablamos de prevenir  y estar preparados para todo aquello que pueda llegar a suceder. 
     Es que el objetivo del peronismo no está puesto en una gestión eficaz, su propósito está avocado,  cada dos años, en las elecciones. Cada uno de los ciudadanos, para este peronismo, no es más que electores  a los cuales se les debe mostrar con algo palpable la gestión de gobierno. Por esto resuelven lo inmediato, actúan con cuestiones domésticas y demás ya que así, consideran, pueden abarcar un mayor número de “electores” (según su propio criterio).
      Lo ocurrido en la Ciudad de La Plata, no puede ser visto fuera de este panorama. El mismo que comparte en gran medida el jefe de gobierno de la ciudad, quien sin haber utilizado el presupuesto asignado, irresponsablemente adjudicó culpas a quien pudo, para intentar quedar en ese papel de víctima que tan bien le sienta (él cree).  Si bien la cantidad de agua fue un extremo, está dentro de los límites históricos, por lo tanto, debe estar contemplada como posibilidad. Es cierto que pudo verse superada, pero jamás pudo costarles a todos los argentinos más de 50 muertes.
      Es necesario que ampliemos el marco. Desde inicios de la civilización, la humanidad se caracteriza por manipular la naturaleza. Esta práctica es necesaria para la conformación de las grandes ciudades y debe hacerse de acuerdo al medio en que se desarrolla. En consecuencia, no es excusa, que hoy por hoy las lluvias sean más copiosas o de características tropicales, ya que quienes gobiernan y gestionan cuentan con los elementos como para prever, ya que el cambio climatológico es paulatino y no aparece de repente. Quien gestione debe estar consciente de los factores que determinan el deterioro de la situación urbanística y diagnosticar correctamente la relación entre la cantidad de población por km2 para tratar correctamente sus desperdicios y garantizar la fluidez del nivel de precipitaciones media, a la cual suele ser sometido el territorio en cuestión. Esto no es tenido en cuenta, el tratamiento de la basura es una quimera, no existe. Solo se recogen esporádicamente los desperdicios y se los deposita sin el tratamiento adecuado. Ambas ciudades están superando ampliamente la capacidad  habitacional media que sus recursos urbanísticos podrían tolerar.
No podemos seguir tolerando a gobernantes que resuelven, si es que lo hacen, lo inmediato. Debemos garantizar políticas a largo plazo ya que la situación general del estado es el desastre. La opción de recambio debe ser un progresismo real, no el que plantea el kirchnerismo ni la derecha que plantea Macri. Estos dos agentes de poder son dos caras de una misma moneda, partidos que gobiernan con miras a las próximas elecciones y ninguna intención tienen de una buena gestión, su fin es el poder y el medio es cualquiera que les permita llegar a el.

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