Ha transcurrido una
década de Kirchnerismo, pasaron largos años en los que el partido de gobierno
se estableció mediante el modelo autoritario, corrupto y clientelar que arroja
como saldo una década perdida para la república.
Desde los medios
oficiales y no oficiales, intentan instalar candidatos que les son funcionales,
además, instigan a la población repitiendo que no existe oposición en la
Argentina. Frase que muchos llegaron a creer, pero que no tiene nada de cierto.
La Unión Cívica Radical demostró ser una oposición seria con coherencia y
valores democráticos, ya sea en el plano nacional como así también en el local.
Los concejales de la UCR, han llevado adelante los proyectos que necesitan los vecinos y han realizado enérgicas
denuncias de corrupción para terminar con la impunidad con la que se llevan a
cabo estas gestiones.
El punto en cuestión es que el
Kirchnerismo está demostrando cada vez más sus signos de agotamiento. El estado
de la educación y la salud pública al igual que los aspectos sociales como la
seguridad, las políticas a largo plazo o
la falta de divisas son ejemplos del agotamiento general que acosa al gobierno.
Esto no se lo debe a los partidos opositores, es pura obra de esta gestión
nacional. El gobierno tiene en claro
esto y su estrategia es separar a los partidos que podrían hacerle frente en un
marco de acuerdo electoral. Saben que será muy difícil enfrentar a una fuerza
progresista real. A los medios hegemónicos,
tampoco les resulta lo más conveniente, ya que sus candidatos son de otro
tenor. Por ello, se ve muy ardua la difusión de las ideas, proyectos y acciones
de los partidos progresistas como la UCR y prefieren decir, que no existe
oposición, induciendo a la población a buscar dentro de las opciones que les
presentan.
La UCR, está
convencida de que la mejor elección es un acuerdo entre las fuerzas
progresistas que entienden que este modelo está agotado y que se debe hacer un
esfuerzo histórico para sacar al país de la crisis social en la que se
encuentra. Pero esto solo puede hacerse de acuerdo al apoyo popular, por esta
razón los candidatos deben ser aquellos que representen mejor los intereses de
los argentinos que piensan en esta dirección. La única manera de garantizar
esto es sellar el acuerdo de fuerzas demócratas en las PASO (primarias abiertas
simultáneas y obligatorias). De esta forma no solo se le garantiza a la población
una transparencia mayor al acuerdo, si no que también se la hace partícipe del
acuerdo, ya que puede elegir a quien después va a votar definitivamente.
Las fuerzas políticas
que no acepten esto, están renunciando a la oportunidad histórica de garantizar
un acuerdo duradero para que la transición democrática sea uniforme. Como dijimos,
el gobierno presenta signos de agotamiento e intenta fragmentar a sus
opositores para quedar fortalecido. Es necesario que aquellas fuerzas con ideas
progresistas conformen un frente serio y responsable que dé signos de madurez
democrática e institucional. Eso solo puede legitimarse mediante la consulta
popular que debe realizarse en las PASO. De no ser así, el radicalismo seguirá levantando las banderas históricas
que hicieron grande a este partido llevando con gran orgullo el triunfo en las
urnas, el mismo número de lista que hiciera presidente al padre de la
democracia, Raúl Alfonsín, ya que consideramos que aquellos que no quieren oír
al pueblo, se alejan cada vez más de él.
Prensa UCR Quilmes.
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