Es muy difícil
explicar qué significan las políticas de largo plazo. A menudo les comentamos a
los vecinos lo peligroso de las medidas que ha tomado el peronismo en casi
treinta años de gobierno en la provincia de Buenos Aires. Cuando le decimos que
no existe una planificación a largo y mediano plazo, cuando le contamos cómo
cada una de las medidas que se toman son paliativos, hablamos de prevenir y estar preparados para todo aquello que
pueda llegar a suceder.
Es que el
objetivo del peronismo no está puesto en una gestión eficaz, su propósito está
avocado, cada dos años, en las
elecciones. Cada uno de los ciudadanos, para este peronismo, no es más que electores a los cuales se les debe mostrar con algo
palpable la gestión de gobierno. Por esto resuelven lo inmediato, actúan con
cuestiones domésticas y demás ya que así, consideran, pueden abarcar un mayor
número de “electores” (según su propio criterio).
Lo ocurrido en
la Ciudad de La Plata, no puede ser visto fuera de este panorama. El mismo que
comparte en gran medida el jefe de gobierno de la ciudad, quien sin haber
utilizado el presupuesto asignado, irresponsablemente adjudicó culpas a quien pudo,
para intentar quedar en ese papel de víctima que tan bien le sienta (él
cree). Si bien la cantidad de agua fue
un extremo, está dentro de los límites históricos, por lo tanto, debe estar
contemplada como posibilidad. Es cierto que pudo verse superada, pero jamás
pudo costarles a todos los argentinos más de 50 muertes.
Es necesario que
ampliemos el marco. Desde inicios de la civilización, la humanidad se
caracteriza por manipular la naturaleza. Esta práctica es necesaria para la
conformación de las grandes ciudades y debe hacerse de acuerdo al medio en que
se desarrolla. En consecuencia, no es excusa, que hoy por hoy las lluvias sean
más copiosas o de características tropicales, ya que quienes gobiernan y
gestionan cuentan con los elementos como para prever, ya que el cambio
climatológico es paulatino y no aparece de repente. Quien gestione debe estar
consciente de los factores que determinan el deterioro de la situación
urbanística y diagnosticar correctamente la relación entre la cantidad de población
por km2 para tratar correctamente sus desperdicios y garantizar la fluidez del
nivel de precipitaciones media, a la cual suele ser sometido el territorio en
cuestión. Esto no es tenido en cuenta, el tratamiento de la basura es una
quimera, no existe. Solo se recogen esporádicamente los desperdicios y se los
deposita sin el tratamiento adecuado. Ambas ciudades están superando
ampliamente la capacidad habitacional
media que sus recursos urbanísticos podrían tolerar.
No podemos seguir tolerando a gobernantes que resuelven, si
es que lo hacen, lo inmediato. Debemos garantizar políticas a largo plazo ya
que la situación general del estado es el desastre. La opción de recambio debe
ser un progresismo real, no el que plantea el kirchnerismo ni la derecha que
plantea Macri. Estos dos agentes de poder son dos caras de una misma moneda,
partidos que gobiernan con miras a las próximas elecciones y ninguna intención
tienen de una buena gestión, su fin es el poder y el medio es cualquiera que
les permita llegar a el.