jueves, 6 de marzo de 2014

CORTINA DE HUMO PARA EL CRIMEN ORGANIZADO

En estos días se trabo un debate público entre los defensores de un borrador  de  reforma del Código Penal y los sostenedores de la necesidad de su endurecimiento. Este debate, en un país que llegan a condena solo el 3% de las causas penales, en el cual el crimen organizado creció exponencialmente en la última década,  no está en las prioridades de las políticas públicas que es necesario adoptar urgentemente.
No nos llama la atención esta conducta en personas como el diputado Massa que jugó un rol protagónico durante los años del Kirchnerismo, cuando la porosidad de las fronteras creció al mismo tiempo que las facilidades para el lavado de dinero sucio y la instalación en nuestro país de carteles de la droga y el crimen organizado.
 Uno de sus asesores principales es el ex jefe de gabinete Alberto Fernández, que condujo la campaña del 2007, poniendo a Capaccioli como recaudador, parte importante de los ingresos en blanco de aquella campaña provinieron de empresas farmacéuticas que, triple crimen mediante, aparecieron asociadas al tráfico de efedrina, al cartel de Sinaloa. Hecho denunciado en su momento y que va apareciendo con mayor claridad en el ultimo tiempo
Igualmente lo sostienen parte importante de los “barones del conurbano” responsables de utilizar y apoyar patotas vinculadas a todo tipo de transacciones ilegales, en el futbol y en múltiples actividades ilícitas, gozando de protección política y policial.
Esta es nuestra realidad, que Massa ignora, procede como el tero que pone los huevos en un lado y grita en otro. Edgardo Buscaglia asesor de Naciones Unidas en narcotráfico y crimen organizado sostiene: “Siempre existe un aspecto paradójico, que se ha observado en México desde el 2007. Esta paradoja se produce cuando el Estado asigna más fuerza pública para solo reprimir militarmente a las organizaciones criminales. Pero, como consecuencia, estos grupos delictivos generan más corrupción y más violencia para defender a “sus Estados” y a sus “mercados ilícitos”. Mientras los patrimonios criminales acumulados por décadas –y ocultos en la economía legal- sigan intactos, estas organizaciones seguirán respondiendo con más corrupción y más violencia, que son financiados a través de dichos patrimonios. A esta situación se la ha denominado la “Paradoja de la Sanción Penal”.
Para avanzar en la lucha contra el crimen organizado se requiere reunir fuerzas políticas y sociales importantes, un gran consenso nacional que permita ejecutar políticas exitosas, que posibiliten identificar y decomisar los patrimonios criminales en la economía legal, terminar con las redes de protección política, coordinar los esfuerzos con los países de la región y el mundo, y desarrollar programas sociales que integran a los millones que hoy se encuentran marginados del tejido social y productivo.
Por ello la demagogia de Massa confunde, genera divisiones falsas, y termina debilitando la energía para enfrentar al crimen organizado.

Lic. Carlos Perez Gresia

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