lunes, 19 de agosto de 2013

Balances y finales.

Nadie puede pasar por el mundo haciendo solo cosas buenas o malas. Lo que determina si su rol fue positivo o negativo son los balances finales, que deben hacerse a través del tiempo. Presidencias como la del Illia o Alfonsín, contemporáneamente fueron castigadas. Hoy por hoy, al ver el balance final del proceso: las valoramos. La primera de Menem, fue aplaudida (de hecho fue reelegido) hoy coincidimos todos en que la primera fue la más dañina de las dos, que fue muy dañina de todas formas.
Lo importante es que en el cambio permanente se instalen signos positivos que sienten las bases para la posteridad. Eso solo se logra mediante el consenso. Ningún grupo político en solitario, puede hacer un cambio total por más fuerte que sea. Es que nadie tiene la verdad total. Y sucede que la relación entre el pueblo y el poder es parecida a la relación entre personas; se acentúan los defectos. Y se diferencian en que no existe una relación personal. Por lo tanto, al pasar el tiempo en el poder, y acentuarse los defectos, estos pasan a ser muy visibles y de mantenerlos se corre el riesgo de perpetuarlos por acostumbramiento. Por esto es importante que el rol de la oposición sea el de control continuo. Es la manera de mantener vivo un justo reclamo. Es que los cambios, en democracia, son paulatinos. Y si surgen repentinos… no duran. Porque no se ha llegado al consenso necesario a nivel general en la población.
Que el kirchnerismo ha hecho cosas bien ¿Quién puede dudarlo? ¿Quién puede hacer todo mal? En lo que disentimos es en, su intenciones, métodos, objetivos concretos y en el balance general. Y la forma correcta de especular un balance pensando en que factores se han nucleado en la conciencia colectiva. El saldo da ampliamente negativo. Comparar puntito contra puntito es tarea de necios, es evaluar la noche por una estrella.
El kirchnesrismo está en una etapa de reacomodamiento. Y como toda etapa de estas características es de crisis, estamos frente al fin del kirchnerismo dentro del frente para la victoria. En donde se está comenzando a especular con el recambio y la renovación.
Si durante diez años no se pensó en un recambio, quiere decir que acá… hubo un problema. O de enserio pensaron en una Cristina eterna? Qué clase de estadista gobierna sin pensar en la continuidad. La respuesta es obvia, uno/a que se ve interesado por la inmediatez. Y cuando lo inmediato se esfuma, sobre viene la incertidumbre.
Hoy por hoy la tarea de la oposición es conformar un frente homogéneo de partidos con ideas progresistas que demuestre a la sociedad una coherencia programática. Un camino que iniciamos de inmediato y con entusiasmo.

                               Unión Cívica Radical, Quilmes. Departamento de Prensa.

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